viernes, 28 de junio de 2013

Despedida después del golpe.

No pensar, no comprender e intentar no extrañar, son las tres sensaciones que estoy tratando de evitar desde que me diste el último beso de despedida. 
Lleno de lágrimas y angustia, tristeza y esperanza.
Me está costando tanto, que no sé cómo es que hice para darme cuenta que son esas sensaciones las que evito desde que pisé esta ciudad.
Cuando camino y me acuerdo, me sonrío a mi misma y por dentro, me lleno de amor y satisfacción porque sé que cuando llame, cuando vuelva vas a estar ahí.
Porque nunca me fui. Porque nunca te dejé. Porque nunca sería capaz de hacerlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario