Se puede amar cada parte y se puede aprender a odiar las mismas al mismo tiempo.
Se puede reír y llorar por amor y felicidad y se puede reír y llorar por tristeza al mismo tiempo.
Se puede ver la diferencia entre un sauce y un pino y se puede no saber en qué se diferencian al mismo tiempo.
Se puede sanar y seguir sangrando y se puede sangrar cuando se sana al mismo tiempo.
Se puede extrañar a quien olvidamos y se puede olvidar a quien extrañamos al mismo tiempo.
Se puede ser feliz y morir de noche y se puede morir de felicidad al mismo tiempo.
Se puede cantar con ganas y se puede no tener ganas de cantar y hacerlo igual al mismo tiempo.
Se puede perdonar y dejar pasar y se puede dejar que duela y que no pase al mismo tiempo.
Se puede pasar la madrugada y se puede aprovechar mientras pasa al mismo tiempo.
Así evitamos que pase en vano.
Porque amar en vano no pasa al mismo tiempo que cuando se ama mutuamente.
Porque reír y llorar en vano no pasa al mismo tiempo si se ríe y se llora por una causa justa.
Porque sanar y sangrar en vano no pasa al mismo tiempo si no hay un propósito.
Porque extrañar y olvidar al mismo tiempo en vano no pasa al mismo tiempo que si es por alguien que vale la pena.
Porque ser feliz y morir de noche en vano no pasa al mismo tiempo si se tiene una compañía para morir de felicidad.
Porque cantar con ganas en vano no pasa al mismo tiempo si alguien escucha tu voz.
Porque perdonar y dejar pasar en vano no pasa al mismo tiempo si después todo se arregla.
Porque pasar la madrugada aprovechándola en vano no pasa al mismo tiempo si al salir el sol no estamos satisfechos con lo que hicimos.
Así crecemos y el tiempo tuvo un momento productivo en nuestro crecimiento.
Es un proceso bastante arduo, debo decir...
No hay comentarios:
Publicar un comentario