domingo, 27 de octubre de 2013

Locura.

Qué locura eso de pensar que en la distancia, los amores son más grandes porque no se tienen cerca para quererse tanto. 

Es locura también, pensar que las caricias por la mañana y el beso del buen día no curan una gripe…

Qué locura eso de extrañar por la noche, las risas incomprendidas de una serie de televisión, de una película a medio empezar. 

Porque si de locos hablamos, podemos afirmar con absoluta certeza, que somos dementes al creer que los días pasan fugazmente cuando se desea que algo llegue. Es al revés, lo sé. Porque si se trata de saber, soy un genio, soy el premio Nobel de la genialidad. 

Hay un sentimiento puro que se cuela de esa necesidad del otro ser… Y en esta ocasión, lo llamaremos nada más y nada menos que: Necesidad del Otro Ser. 

Qué locura eso de pensar en la distancia como sólo una palabra. Porque realmente va más allá… Hay árboles, rutas, caminos, gentes, animales, más árboles, historias largas y aburridas a veces. Hay misterio… Y soledad. Va más allá de una palabra, ¡atraviesa el propio universo!. ¿No es cierto? Conozco personas, que han muerto y han vuelto a nacer por esta enfermedad…

Verán, no es mentira de que la distancia es un trastorno, o que necesite medicación… No, no, no. No es mentira porque yo conozco personas que siguen un tratamiento. No les miento, ¡yo soy un genio, el Premio Nobel!.

Es locura también, pensar que de no verte voy a sonreír un fin de semana sólo por el hecho de que tenga total seguridad de que voy a descansar de la ciudad, del ruido y el caminar constante. 

Es locura pensar que dejé de quererte acorde van pasando los días… Es una locura, porque verás, te quiero cada momento que vivo, un poco más.

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