Este año fue el mejor año de mi vida.
Este año fui en serio feliz. Por todo, porque me acerqué a mis amigos más que nunca, porque conocí gente que de verdad me alegra el día, porque aprendí que la felicidad no dura minutos, ni horas, ni días. Que puede durar meses enteros, que nunca se puede ir.
Aprendí que mi familia (por más difícil que sea la convivencia), es la única que de verdad va a estar para mi cuando yo más lo necesite. Aunque muchas veces no piense lo mismo, aunque muchas veces no crea en que eso pase...
Para mi suerte, me alejé de esas personas que me lastimaban, que no lograban completarme. Encontré en mis amigos de siempre (en la mayoría de ellos) esa magia especial que hace que sean los mejores del mundo, inigualables y únicos.
No me enamoré de nadie, pero si me enamoré de a ratos, de las miradas, de los abrazos, de los momentos, de las canciones, de la risa de la gente.
Gracias sobretodo a mi vieja, cumplí el sueño de mi vida y eso completó lo que hoy soy como persona. No me hace falta más nada.
Quiero agradecerle a esa gente de otro mundo, que estuvo conmigo todo este tiempo, que me apoyó, me contuvo, me entendió y me quiso todos los días.
Me llené de cariño, amor y alegría... Pero también me tocó la parte más difícil cuando mi querida abuela se fue para siempre... Aún así, nunca me dejé vences por la tristeza y seguí adelante.
Quiero que este 2012 que está por comenzar, no se lleve nada de lo que me trajo el 2011, que limpie si, toda incomodidad, malestar, llanto y malas vibras que seguro alguna me crucé. Quiero seguir como estoy. Viviendo con ganas, amigos, familia, música y amor.
En fin... Otro año en el cual viví.



























































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