No puedo dejar que solo el simple hecho de querer hacer algo, me gane. Soy mucho más fuerte que mi mente. Al menos eso creo. Creo ir más allá de lo que ella quiera llegar.
Me abstengo a posibles “problemas”, escapo a pensamientos que me llenen el alma de maldad. Pero no cualquier maldad. La que duele, la que acaba por llorar.
Hoy es igual que ayer. Mucho las cosas no cambian… Al menos cuando hablan, cuando sonríen, me siento un poco más completa.
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