domingo, 27 de febrero de 2011

Estación.

Todos sabemos que fue 
un verano descalzo y rubio, 
que arrastraba entre sus pies 
gotas claras de mar oscuro. 

En el pecho dos médanos eternos 
y en los ojos un cielo transparente 
que brillaba tras del sol, 
serena y furiosamente. 

Quizás sepan que tenía 
una eterna compañera, 
que reía y se entregaba 
desnuda sobre la arena. 

Que volaba cuando estaba en algún sueño, 
para despertarse dentro de su dueño 
al que le daba su amor 
hermosa y salvajemente. 

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