Enero, enero te extraño! Pero no al que tengo justo en frente de mis narices. Extraño a aquel que me erizaba la piel, el que me hacia disfrutar con alegría. Ese en los cuales, los días eran eternamente satisfactorios. De la mano de un señor inglés apodado por la gente. Señor inglés que en ese enero me hizo vibrar, me volvió de a poco a la superficie.
Extraño al verano, que por cálido, era cómodo hasta con la manta más pesada. El verano que todos querían tener, ese tenía yo. Orgullosa de mirar esos cielos, compartir esas tardes.
Señor inglés, sus ojos profundamente celestes, siempre recordándome que aún debo reír, y que aún puedo seguir amándolo... Como en aquel enero, como en aquel verano azul y feliz.
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