lunes, 6 de septiembre de 2010

Los sueños.

Lo común a veces, es extraño al ojo humano. Penetra de manera tan correctamente que es como si fuera una idea de creación por años.

En otros casos, lo extraño, para muchos, parecerá lo más común y llevadero en la vida… En cambio, si la reacción es percibida en un estado de alucinación pura, hasta lo del día a día se torna casi invisible para nuestro cerebro. De este modo, el sentir es muchísimo más placentero.

Entender la noche, el momento en el que todo se vuelve nada, es un trabajo arduo de comprender. Los sueños, nos llevan mucho más allá de la realidad. Nosotros, somos arquitectos de lo que soñamos, podemos hacer que pasen cosas increíblemente fascinantes. Un ejemplo correcto sería que podemos idear con nuestro subconsciente un lugar en el que nos sintamos cómodamente felices. Aunque esto tiene su precio y condiciones. Nunca podremos usar nuestra memoria para crear dichos lugares. Porque una vez construido todo, la realidad se confunde con el sueño mismo, entonces, después es realmente muy confuso saber si en donde estamos es la realidad, o la vida en la que nosotros nos encontramos, o si es puro invento de nuestros adentros.

Aunque a veces pienso… Gracias a todo lo escrito anteriormente, que nosotros podemos estar en este momento, en un sueño totalmente ideado por nuestro subconsciente. Entonces, no podremos jamás aceptar nuestra realidad debido a que, como siempre, será muy dura.

El cerebro se acostumbra a las situaciones más comunes, menos complejas… Además de esto, que busca atajos para no agravar el o los problemas que se le presentan.

Estas dudas, que hoy aparecen en mí, surgieron a raíz de una película que he visto recientemente, que requiere mucha atención, la cual te deja un tanto pensativo. Es por ella también, que en este día, no sé si vivo la “realidad”, o solo estoy encerrada dentro de mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario