viernes, 6 de agosto de 2010


Puedo ponerme cursi y decir,
que tus labios me saben igual,
que los labios que beso en mis sueños.
Puedo ponerme triste y decir,
que me basta con ser tu enemigo,
tu todo, tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.
Y si quieres también,
puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino,
tu pecado, tu Dios, tu asesino.
O tal ves esa sombra,
que se tumba a tu lado en la alfombra,
a la orilla de la chimenea a esperar
que suba la marea.

Puedo ponerme humilde y decir,
que no soy el mejor, que me falta valor
para atarte a mi cama.
Puedo ponerme digno y decir.
toma mi direccion cuando te hartes de amores baratos,
de un rato me llamas.
Y si quieres también,
puedo ser tu trapecio y tu red,
tu adios y tu ven, tu manta y tu frío,
tu resaca, tu lunes, tu hastío.
O talves ese viento,
que te arranca del aburrimiento,
y te deja abrazada a una duda
en mitad de la calle y desnuda.

Y si quieres también,
puedo ser tu abogado y tu juez,
tu miedo y tu fe, tu noche y tu día, 
tu rencor, tu por que, tu agonía.
O tal ves esa sombra,
que se tumba a tu lado en la alfombra,
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.
O tal ves ese viento que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazada a una duda
en mitad de la calle y desnuda.
O tal ves esa sombra,
que se tumba a tu lado en la alfombra,
a la orilla de la chimenea 
a esperar..
Joaquin Sabina 

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